Gent es una ciudad medieval y universitaria, muy
linda especialmente en las noches por sus luces. En el siglo XIV, después de
París, fue la ciudad más grande de Europa.
Es una ciudad con mayor número de edificios históricos, una inmensa vida
cultural y una situación privilegiada, entre Brugges (Brujas) y Brussels (Bruselas)
-a media hora de ambas en tren- Ofrece
diversos museos, muchas tiendas, restaurantes y una vida nocturna emocionante
con numerosos conciertos. Cualquier
noche es buena para disfrutar de un concierto de jazz gratuito en
algunos de los numerosos bares que existen en la ciudad.
A cada tres años, la ciudad se ilumina
de una manera singular durante el Festival de la Luz, presentando sorprendentes
obras lumínicas de artistas nacionales e internacionales. Las noches se
convierten en el marco de espectáculos sorprendentes, ingeniosas instalaciones,
sensacionales representaciones y eventos basados en la luz. Indudablemente,
una peculiar forma de conocer los lugares históricos.
En Gent también hay un castillo impresionante, llamado Castillo de los Condes, con su sorprendente colección de instrumentos
de tortura. Este castillo también acoge grandes festivales y eventos. Aquí las
parejas locales vienen a darse el ‘sí’ del te quiero. (tradición).
Su fortaleza se remonta a la ocupación
romana. En la edad media, tras un breve
paso de los vikingos en campaña de ataques y saqueos, los Condes de Flandes
reformaron las construcciones de madera de entonces para edificar una torre del
homenaje rodeada de un muro de piedra con 24 torres. Fue una construcción
militar, como símbolo del poder condal de Gent. (Gante).
Foto tomada en uno de sus festivales de luces:
Otra de las cosas que me gusta no solo en
Gent, pero también en toda Bélgica, son las famosas papas fritas (el tesoro
dorado) cuyo origen es toda una polémica. ¿Rusia, Francia o Bélgica? Sin
embargo, con todos los estudios realizados, la balanza se inclina para Bélgica!
En Francia, por ejemplo, las papas fritas se sirven normalmente acompañando la
carne, en un plato y se comen con tenedor; mientras que para los belgas sus ‘frites’
son un manjar, plato único y acompañado de alguna salsa o mayonesa y se come
con los dedos a cualquier hora. Hay un
museo de las Papas Fritas en Brugges. Yo, realmente, las recomiendo. Estas tienen un sabor incomparable porque los
belgas saben utilizar y elegir la grasa o aceite y el doble proceso de fritura,
que es lo que les dota de su característico aspecto dorado y crujiente.
Y dejo algunas fotos de la maravillosa y encantadora ciudad de Gent..
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